SNICS/Recursos Fitogenéticos/Usos y Producción Nacional

Usos y Producción Nacional

 

​El cultivo de maíz es determinante como fuente de carbohidratos, vitaminas (folato, niacina y vitamina A), proteína, minerales, fibra y lípidos a través del grano para la alimentación en las comunidades rurales y urbanas; resalta su importancia desde el punto de vista alimentario, industrial y social.

Los maíces nativos son de interés especial por su aporte de energía (45% de calorías consumidas en tortilla), fuente de compuestos nutracéuticos como antioxidantes (antocianinas, flavonoides y polifenoles), aceites y también porque forman parte esencial de la cultura mexicana. Además, se ha documentado una relación importante entre la elaboración de ciertos alimentos tradicionales (tortilla, atoles, tamales, pinole, sopes, tejate, etc.) y algunos maíces nativos.

El maíz es utilizado también para la extracción de aceites, el cual es uno de los más económicos y usado para freír alimentos. Para las culturas latinoamericanas, los productos a base de masa de maíz sustituyen al pan de trigo, con él también se hacen hojuelas para desayuno, palomitas, pastas, atole, tejuino, bebidas fermentadas y harinas que se usan para hacer galletas y pan. Recientemente se ha utilizado este cereal para la producción de biocombustible.

Las hojas seca del maíz (totomoxtle) sirven como fibra para tejidos, de los cuales se producen canastas, sombreros, bolsas y tapetes. Los olotes, o raquis, se usan con fines decorativos y para realizar artesanías.

Es el cultivo de mayor importancia en el país y cubre más de la mitad de la superficie agrícola sembrada con ocho millones de hectáreas (SIAP, 2013), de las cuales en más de 6.5 millones se usan semillas de poblaciones nativas con rendimientos bajos (2.24 t-1/ha) determinados por efectos bióticos y abióticos adversos y solo en una pequeña fracción se siembran variedades mejoradas. De la superficie sembrada, el 80 % se cultiva en condiciones de temporal o secano (SIAP, 2011), y regularmente la practican pequeños agricultores, localizados en el centro-sur de México y en agroecosistemas marginales o restrictivos para la agricultura moderna pero con altas interacciones con los ecosistemas naturales (Bermeo et al., 2014).


En México, en el 2014, se produjeron 23.2 millones de toneladas de maíz (grafica 1), de las cuales 76.8% fueron cosechadas en condiciones de temporal (SIAP, 2015); de éstas, poco menos de la mitad de la agricultura de temporal (43%), se desarrolla, regularmente, en terrenos de ladera de 10 a 45 grados de pendiente, de baja fertilidad y ligera capa arable (grafica 1).


Gráfica 1. Datos estadísticos de producción de maíz en México durante el periodo 2005-2014


 Fuente: SIAP 2015